Montar un restaurante o un bar parece sencillo hasta que empiezas a hacer la lista de todo lo que necesitas: una cocina equipada, personal, proveedores, tiempo… y una carta lo bastante variada como para satisfacer a todo tipo de clientes.
Y ahí es donde empiezan las complicaciones.
Porque no todos los locales disponen de una gran cocina. Algunos ni siquiera cuentan con salida de humos. Y eso puede hacer pensar que las opciones para crear una buena oferta gastronómica son muy limitadas.
Pero, ¿de verdad hace falta una cocina enorme para ofrecer algo más que lo de siempre?
Imagina poder servir unas costillas, una hamburguesa, unas fajitas o un buen plato de cuchara sin tener que preparar cada elaboración desde cero.
No se trata de llenar un congelador y olvidarse del tema.
Se trata de tener recursos. De contar con alternativas para los momentos de mayor trabajo, incorporar un plato especial a la carta o ampliar la oferta sin necesidad de dedicar horas de preparación. Porque, cuando el local se llena, cada minuto cuenta.
Hay clientes que siempre piden lo mismo. Pero también los hay que buscan algo diferente en cada visita. Un día unas costillas, otro una hamburguesa, después un plato tradicional de cuchara o una propuesta menos habitual, como unas fajitas o una cochinita pibil.
La cuestión es poder ofrecer esa variedad sin tener que transformar un pequeño bar en un restaurante con una gran infraestructura.
Con elaboraciones que solo necesitan unos minutos para estar listas, es posible ampliar la carta sin complicar el funcionamiento diario del negocio. Una solución especialmente interesante para locales con poco espacio o sin cocina tradicional.
Una selección para tener más opciones
En ComoMeLoMonto hemos preparado una selección pensada precisamente para este tipo de establecimientos: una gama de platos preparados que permite ampliar la oferta sin necesidad de elaborar cada receta desde cero.
Encontrarás propuestas informales, como hamburguesas, pulled pork, costillas o cochinita pibil, junto a platos tradicionales como callos, cocido madrileño, albóndigas, carrillada o rabo de ternera.
En total, 16 elaboraciones diferentes que pueden estar listas en aproximadamente entre 3 y 5 minutos.
No se trata de ofrecerlo todo.
Se trata de elegir aquello que mejor encaja con tu local, con tu carta y con el perfil de tus clientes. De disponer de una alternativa para los días de mayor volumen de trabajo o de incorporar nuevos platos sin necesidad de hacer una gran inversión en cocina.
Porque un bar pequeño puede ofrecer mucho más de lo que parece.
Y quizá la pregunta ya no sea:
¿Qué puedo ofrecer?
Sino:
¿Qué me impide ofrecerlo?




